

Los McCann y los Vargas habrían preferido no tener nada que ver los unos con los otros si hubieran sabido de antemano las circunstancias que iban a fundir sus destinos. Pero la desaparición de sus pequeños, Madeleine y Yeremi, ha unido en la distancia a la familia británica y a la grancanaria. En su recuerdo, y simbolizando la esperanza de volver a reencontrarse con ellos, más de veinte mil globos inundaron ayer el cielo de medio mundo.La idea, que partió de los padres de «Madie», -como la llama la tía de Yeremi, Milagros Suárez- se ha llevado a la práctica en cerca de 157 localidades de más de cincuenta países diferentes. En España, la Puerta del Sol, en Madrid, y el municipio de Vecindario, en la isla de Gran Canaria, se sumaron a la iniciativa.Allí se lanzaron 254 globos. Cincuenta amarillos y verdes por los días que han transcurrido desde que alguien arrebató a Madeleine de su lecho, a sólo 50 metros del lugar donde habían salido a cenar sus padres, cuando pasaba con ellos las vacaciones en el sur de Portugal. Otros 104 globos azules se lanzaron al aire en recuerdo de Yeremi, visto por última vez hace poco más de tres meses mientras jugaba con sus primos en un solar a menos de cuatro metros de su vivienda familiar. Cien globos más, blancos, se soltaron por todos los niños que han desaparecido y no se ha vuelto a saber nada de ellos en los últimos años; como la grancanaria Sara Morales, vista por última vez el 31 de julio de 2006.Mensaje a los secuestradoresArropada por amigos, compañeros de clase, profesores y vecinos de Yeremi, la tía del pequeño de ocho años, Milagros Suárez, lanzó un mensaje a los secuestradores. «Espero llegar a sus corazones y que, por favor, nos devuelvan a nuestros niños», suplicó mientras soltaba dos globos al aire con la imagen de Madeleine y Yeremi. Dos globos que, deseó, «lleven hasta esas personas nuestras súplicas y se apiaden de una vez por todas de nosotros».La familia del niño, visiblemente conmocionada, no dejó sola ni un momento a Ithaysa su joven madre, que «en un momento del acto estuvo a punto de desvanecerse», explica Milagros. La tía del niño, de cuya desaparición se cumplen cuatro meses el 10 de julio, aprovechó la ocasión para recordar una fecha muy importante.«Yeri, espero que estés con nosotros para tu cumpleaños», sollozó en el único momento en el que estuvo de romper a llorar. Sólo quedan unas semanas para ese día: el 18 de julio. «Aunque mantenemos la esperanza, es terriblemente angustioso pensar que no podremos soplar las velas con él en casa», dice Milagros a este periódico.Al mismo tiempo que pronunciaba estas palabras, los padres de Madeleine, Kate y Gerry McCann, lanzaban cincuenta globos por su niña en la playa portuguesa Praia da Luz.Madeleine, de sólo cuatro años, fue vista por última vez el pasado 3 de mayo. Con el próposito de encontrar a su hija, los McCann no han escatimado recursos y han recorrido ya con la imagen de su pequeña lugares como Madrid, Amsterdam, Berlín o el Vaticano, donde incluso fueron recibidos por el Papa Benedicto XVI.«Queremos agradecer a los señores McCann, que son los que han preparado este acto para su niña, que hayan querido hacerlo también para nuestro Yeremi», dice Milagros. Aunque no han podido hablar directamente todavía, «estamos muy, muy unidos». No es para menos. Sus pequeños están viviendo los «peores momentos» de sus cortas vidas. «Haremos lo imposible para que regresen a casa»

